Cómo aplicar la escala de valores

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Mariano Báez Aguilar.-

En la actualidad es necesario reflexionar acerca de que sin valores y sin virtudes, nuestro espíritu será corrompido por la inmoralidad; y para evitar tal degeneración, cada uno y entre todos debemos pensar en qué consenso de valores queremos vivir; eso podría ayudarnos a salir de toda esa indeseable corrupción, indecencia y deshonestidad que nos rodea.

Para tal efecto, me voy a permitir transcribir lo que al respecto piensa el escritor Juan Morales Martínez en su libro “El mejor regalo especialmente para ti”

“Estas líneas son para ti, amigo o amiga. Son para ese adolescente, ese joven o ese adulto que vive en tu interior. Fueron escritas pensando en esos valores que todos llevamos dentro, pero que a veces olvidamos. Son tan fáciles de mencionar, pero difíciles de poner en práctica. ¿Sabes por qué? Porque a veces no queremos. Hace falta ese deseo firme y tenaz, para cambiar… para ese hombre o mujer diferente. Para redescubrirlos y fundirse en ellos. Ojalá y que esta carta represente un motivo y un aliciente para entenderlos.

Alegría: Siéntela verdaderamente. Estar alegre no significa sonreír, carcajearse, estar eufórico. Esos son estados de ánimo que llegan y se van; la verdadera alegría es permanente. Es ese optimismo para ver las cosas con más entusiasmo. Estar alegre es mostrar ese Amor. Amor hacia ti mismo. Si te amas, podrás amar a los demás. Serás capaz de valorarte y valorar a quienes te rodean. Podrás infundir esa fe en algo o en alguien. Fe en tus acciones, cuando éstas busquen un bienestar social; fe en ti mismo para no quedarte en el suelo cuando la adversidad te derribe.

Pero jamás olvides la gratitud. Decir siempre “gracias”, no te hará más grande ni más pequeño. Es una palabra fácil y sencilla de expresar. “Gracias”. Pero… ¿Porqué? o ¿A quién?… Al Creador por darte la vida. Al maestro que te brindó una enseñanza. Al padre que te brindó consejos. En fin, busca siempre esos motivos para decir gracias.

Respeta siempre tu dignidad. Dignidad de hombre o de mujer. Que no se corrompa tu mente para no caer en la perversidad. La dignidad se conquista día con día, cuando ganes esa batalla en tu interior. Jamás pierdas tu autoestima. Sé digno de ti mismo. No caigas en vicios o excentricidades. Los excesos siempre causan daños físicos, materiales o espirituales. Muestra tu belleza interior. Sé agradable a los demás. Debes saber callar y hablar cuando sea necesario. Recuerda que tenemos una libertad para todo, pero nunca olvides la prudencia. Ella te dictará cuándo y en qué momento realizarás alguna acción. Que tu juicio te ayude a entender el instante adecuado.

Recuerda que tu familia no sólo es aquella que lleva tu sangre. Tu familia son tus amigos, tus vecinos, compañeros, aquellos que siempre tienen contigo una convivencia grata y amena.

Jamás te apartes de la verdad, ella te llevará a una fraternidad con todos. Pero busca la verdad suprema, no tu propia verdad, porque puedes estar equivocado. Recuerda que la lealtad a tu propia persona, será determinante para que seas leal contigo mismo.

No te traiciones a ti mismo. Muestra toda tu voluntad para lograrlo. Si de verdad buscas la calidad, la encontrarás de acuerdo a la sensatez con que siempre te conduzcas, pero no olvides que la comunicación constante con el otro yo que vive en ti, será vital para que aprendas  a comunicarte sanamente con los demás. Actúa con responsabilidad en todos tus actos. Si de verdad anhelas la paz, búscala primero en tu interior. Así lograrás el respeto de todos y aprenderás a respetar a tu persona. La seguridad de tus acciones será decisiva para lograrlo. Haz de tu vida ese arte.

El éxito dependerá de acuerdo a la vitalidad e inteligencia que tengas, para saber cuándo, cómo y dónde deberás mostrar tu eficiencia. Tienes un gran talento, pero aprende a utilizarlo. Practica exámenes de conciencia y toma siempre la mejor decisión; la veracidad de tus palabras y de tus hechos, construirá la patria que anhelamos. Una patria donde predomine la honradez, el humanismo y la justicia para darle a cada quien la recompensa que se merece. En esto deberás tener mucho cuidado. Sé justo contigo mismo…