AMLO-Cabeza: La moneda sigue en el aire

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Fernando Acuña Piñeiro.-

La guerra política entre la marca Tam, protagonizada por el gobernador Francisco García Cabeza de Vaca, y la 4T, del presidente Andrés Manuel López Obrador, no se ha definido aún. Informes surgidos de la Capital del país nos dicen que esta semana podría haber noticias importantes, y que llamarán la atención de la opinión pública nacional.

El tema tamaulipeco fue abordado este fin de semana en Palacio Nacional, en una reunión donde estuvieron presentes el Presidente AMLO, el consejero jurídico de la Presidencia, Julio Scherer Ibarra, así como presumiblemente, gente relacionada con la Suprema Corte de Justicia.

A dos semanas y días de que se lleve a cabo lo que será, sin duda, no solamente la elección más grande en la historia, sino también la que se perfila como la más controvertida, con indicios de judicializaciones. Y que podrían tratar de echar abajo diversos procesos, bajo acusaciones de coaccionar el voto en Tamaulipas, el movimiento de Morena le está sacando una amplia ventaja al panismo en los municipios.

De acuerdo a lo que se palpa en las redes sociales, el repudio hacia el PAN cabecista es amplio y evidente. Pero existe un factor que preocupa a los morenistas, y este se relaciona con un rumor o secreto a voces que cada vez gana mayor fuerza: nos referimos a la presunta entrega de dinero a los votantes tamaulipecos para obligarlos a votar por los azules.

Existe la versión, desde luego no comprobada, de que el PAN está preparando una elección estatal, a la cual le inyectaría millones de pesos, con el propósito de cambiar el rumbo de la elección, especialmente en grandes urbes, donde se sabe que la intención del voto no les favorece.

Se habla de Reynosa, Nuevo Laredo y Victoria. En el primero la situación está que arde, y son constantes las denuncias por parte de Carlos Peña Ortiz, en el sentido de que gente al servicio del PAN-gobierno, los hostigan y buscan sabotearles sus actos de campaña.

Llamó la atención que ante este suceso, el morenismo nacional guardó silencio. De manera que, por lo pronto, este fin de semana el gol anotado por el cabecismo fue validado por el mutismo de los adversarios.

Sin embargo, se sabe que será esta semana cuando aparecerá la respuesta de la 4T sobre la manera como se darán estas acciones, existen varias hipótesis: desde las más radicales, que apuntan hacia una embestida ya abierta y contundente desde la FGR, hasta las que hablan de una respuesta jurídica, impugnando lo determinado por el ministro Alcántara.

Para efectos de análisis serio y objetivo, consideramos que resulta un despropósito el hecho de que un Congreso local se imponga a las decisiones del Congreso de la Unión, pues vulnera el pacto federal, en donde las entidades acuerdan subordinarse a la ley suprema de la Constitución, que coloca como órganos rectores a los poderes centrales.

De no darse el desafuero, cuyo desenlace hasta hoy se mantiene en el aire por maniobras de tipo legaloide y retorcimientos de la ley, se sentará un delicado precedente, que puede abrir las puertas de la anarquía y el desorden en el resto de los estados.

Dará pie para que los mandatarios estatales hagan y deshagan bajo el amparo de sus congresos locales. Y cada entidad, cuyos congresos locales sean  afines, podrán manejarse como pequeñas repúblicas, sin ninguna obligación con la Federación. Incluso podría haber una rebelión en temas torales como el pago de impuestos a la federación.

En suma, de salir derrotada la 4T, puede decirse que sería una triste humillación para los poderes federales. Especialmente para la soberanía de la Cámara de Diputados, cuyas decisiones a la luz de sus facultades cambiarían su carácter de inatacables, para ser vulnerables y sin autoridad.

Y todavía peor: Muchos gobernadores empezarían a mofarse de ellas. Así de serio es lo que está hoy sobre la mesa.