La fiesta del diputado

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Mauricio Zapata.-

Desde la semana pasada se comenzó a planear.

Entre los empleados del recinto legislativo se pasaron el “tip” sobre el cumpleaños del ahora jefe de todos ellos.

La mayoría secretarias de los legisladores, expertas en el manejo de las celebraciones “Godínez” organizaron la realización del festejo.

Se lo comunicaron a sus jefes, los diputados, y estos también le entraron a los planes.

Entre ellos, los legisladores, acordaron armar “una vaquita”. Cada uno de los 35 integrantes del pleno (excepto el festejado), pero incluidos los del PAN, cooperarían con 250 pesos para armar la fiesta.

Juntaron más de ocho mil pesos, con lo que contratarían el servicio de mesas, sillas y meseros.

En cada pasillo del edificio parlamentario, que son nueve, se estableció que hicieran otra “coperacha”, y entre los empleados de cada uno pondría un platillo para la taquiza. Es decir, serían nueve guisos diferentes.

Los diputados del PRI dijeron que ellos le entraban con el pastel.

El de MC dijo que él daba las tortillas.

Dos diputados de Morena y dos del PAN cooperarían con los refrescos. El resto, saldría de lo que se juntó del dinero que pusieron los legisladores. Y con eso se armó el “guateque”.

Se supone, y de acuerdo a lo recabado, que nada de eso salió del presupuesto del Congreso.

Así lo aclararon y confirmaron varios diputados.

Sí afectó el trabajo, porque la agenda del día de la sesión se acortó y pidieron no haber participaciones en el punto de Asuntos Generales. Pero fue un acuerdo que avalaron todos.

No es la primera vez que se hace esto.

En los tiempos de Ramiro Ramos, los empleados se cooperaron para celebrarle su cumpleaños. También con Gustavo Torres y hasta con Felipe Garza Narváez.

En una ocasión se hizo con Glafiro Salinas, quien consentía mucho a los trabajadores. Es más, hasta Carlos González una vez fue objeto de un festejo.

En el mes que Moyo García presidió la Jucopo, hace algunas semanas, también hubo un convivio similar por las fiestas patrias.

El único que nunca se festejó fue Gerardo Peña, quien era un jefe que no pelaba muchos a los empleados. Casi ni les hablaba, y a muchos los dejó con el saludo en la boca. Para él no les nació organizarle una celebración así.

La de ayer fue solo una fiesta “Godín” como se hace en muchas oficinas. Solo eso y nada más que eso.

EN CINCO PALABRAS.- Pero aprovechan para la foto.

PUNTO FINAL.- “Echarle la culpa al pasado ya es el deporte nacional por excelencia”: Cirilo Stofenmacher.

Twitter: @Mauri_Zapata