¿Sabía usted?

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Mr. Kuinkelly.-

Históricamente el maíz forma parte de nuestra identidad, este cereal existe en América desde miles de años antes de Cristo. Fue un alimento básico en la dieta de los mayas y de las civilizaciones olmecas en México y Centroamérica, y los españoles lo llevaron a Europa.

Es rico en carbohidratos y proteínas, además en sales minerales, y es el único cereal rico en vitaminas A, B, C, calcio y ácido fólico. No contiene gluten, lo que lo hace ideal para los niños. Con él se pueden elaborar incontables platillos, dulces y salados, calientes y fríos, entre todos sobresale la tortilla, uno de los alimentos más ricos en fibra, además contiene propiedades que son auxiliares en la prevención de múltiples enfermedades, y favorece la buena digestión combatiendo el estreñimiento. De igual forma, fortalece las encías y reduce los niveles de colesterol en la sangre e incluso puede ser un auxiliar en los tratamientos de algunos tipos de cáncer. Y si se quema, el carbón sirve para blanquear los dientes.

Se sabe que la tortilla se consumía cotidianamente o como parte de rituales, dependiendo del color del maíz; hay registros de la elaboración de tortillas del año 500 a. C., en el estado de Oaxaca, de donde se toma como base el proceso de nixtamalización, que es cocer el grano en agua con ‘tequesquite’ (piedra de cal), y luego molerlo en metate para hacer la masa, y a base de ‘aplaudidas’ se da forma de disco a la tortilla y se echa al comal, que originalmente fue de barro.

La tortilla es el alimento prehispánico más común y perdurable de las culturas prehispánicas. En la actualidad, además de México, se sigue consumiendo en los países de Guatemala, Belice, El Salvador, Colombia, Venezuela, Perú, Chile y Bolivia.

Si no lo sabía… ¡Créalo, porque es cierto!