¿A qué hora piensan ponerse a gobernar?

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Enrique Diez Piñeyro Vargas.-

Hace algunas semanas abordamos el tema de la triste participación de los gobernantes a la hora de asumir sus responsabilidades, sobre todo en el manejo tan mediocre en relación al tema de la pandemia en nuestro país. No termina de sorprendernos el lamentable papel de esta clase de políticos de quinta que hoy ostentan posiciones de mando y, por obvias razones, son incapaces de estar a la altura de los tiempos que enfrentamos.

Resulta que, aparte de ser incompetentes, están más preocupados en atender pleitos a través de circos mediáticos, tomando como excusa el caso del ex director general de Pemex, Emilio Lozoya Austin, ahora catalogado por el mismísimo Presidente de México como: “El señor Lozoya”, “testigo protegido”.

Seguimos viendo diariamente al Presidente de la República con su estrategia de culpar de todo a quienes lo antecedieron, para justificar la incompetencia de su gobierno y preocupado únicamente por su popularidad.Un Presidente que sigue sin asumir la responsabilidad de Jefe de Estado, sino todo lo contrario, se comporta como un líder opositor, y enfoca sus acciones en politizar y descalificar a quienes no comulguen con su “proyecto de nación”.

A través de los medios de comunicación nos enteramos de esas cotidianas reuniones entre gobernadores que buscan confrontar al Presidente, conformando la inoperante CONAGO, tal y como lo dijo el propio gobernador de Nuevo León; es un club de Toby y no sirve para nada. Por otra parte, está el grupo de gobernadores del PAN, y por otro lado, el grupo de gobernadores que conforman una alianza federalista.

También tenemos el caso en particular de Tamaulipas, donde se cuenta con un gobernador soberbio y bravucón que encabeza una administración con pésimos resultados en todos los rubros, que está más ocupado en sus negocios familiares y enfocado en atender los escándalos que a lo largo de su trayectoria política lo han perseguido.

Caso contrario, observamos a un muy reducido número de gobernadores que están trabajando, atendiendo las problemáticas de sus entidades sin la necesidad de payasadas mediáticas.

Por ejemplo, tenemos a los gobernadores de Yucatán, Mauricio Vila Dosal, y de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel. Los señores no pertenecen al mismo partido político del Presidente de México, uno es militante del PAN y segundo es del PRI. Están sacando adelante su encomienda, enfocados en las necesidades de sus estados, se mantienen como los gobernadores mejor calificados en cualquier medición, y lo más importante; si bien han manifestado inconformidad por los criterios en el reparto del presupuesto que se asigna a los estados, se han enfocado en tocar las puertas correspondientes, para poder así obtener más recursos federales para sus entidades. Pero lo más trascendental, se mantienen ajenos a pleitos y saben conducirse con prudencia.

Los gobernantes deben de entender que la gente no quiere pleitos, ya que a nadie beneficia quién tenga o no la razón. La ciudadanía desea resultados, empleos, desarrollo y seguridad. Los acuerdos y el trabajo en conjunto deben de ser las asignaturas por atender y entender que un gobernante tiene la obligación de velar por el bienestar de millones de ciudadanos, privilegiando el diálogo, la negociación, y olvidarse de caprichos personales. Esas deberían de ser las prioridades de quienes hoy gobiernan este país, no las agendas electoreras.

Retomando el caso de Tamaulipas, debemos de entender que de nada sirve un gobernador bravucón, eso no nos interesa y a nadie enorgullece. En cambio, queremos un gobernador con capacidad de gestión, que use el razonamiento y deje de reaccionar con las vísceras, que deje a un lado sus protagonismos, que trabaje por su estado y consiga beneficios para las familias más necesitadas.

Queremos un gobernador que genere las condiciones para atraer inversiones a nuestro estado y deje de vociferar logros que no le corresponden. No nos beneficia en lo absoluto un gobernante que está más preocupado por gritar y defenderse de múltiples acusaciones en una reunión de la CONAGO y en sus inútiles reuniones semanales con sus aliados federalistas.

Estoy convencido que la sociedad tamaulipeca está muy atenta a todo lo que acontece. Ya no será tan fácil que vuelvan hacer de las suyas en los próximos comicios electorales. El año que entra las elecciones serán muy distintas. Ya no podrán irrumpir las casillas y rellenar de votos a su favor, o amedrentar a los adversarios, tal y como sucedió en 2019. Ahora, estarán muy bien vigilados, habrá mucho más participación de la ciudadanía y, sobre todo, se aventaron de enemigo a un Presidente que desayuna, come y cena pensando únicamente en las elecciones.

“Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto”: Georg Christoph Lichtenberg.