El daño a nuestra ciudad sigue impune

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Enrique Diez Piñeyro Vargas

Siguen pasando los meses y el actual régimen continúa burlándose de los victorenses. Así es, se cumplirán cuatro meses que el presidente municipal Xicoténcatl González Uresti solicitó una licencia para separarse de su cargo, dejando la ciudad completamente destrozada, abandonada y con las arcas del Municipio vacías. Pero ¿qué creen? El señor fue premiado con una subsecretaría en el sector salud del Gobierno estatal, en la cual tiene permiso de seguir robando y hacer negocios, pero ahora con el presupuesto que es destinado a la atención hospitalaria.

Obviamente todo esto es permitido por quien gobierna en Tamaulipas. Nos queda muy claro, mediante todas sus acciones de desprecio hacia la Capital del estado, sigue dejando constancia de todo lo que él y sus cercanos piensan del pueblo de Victoria; que los victorenses son una sociedad de agachados y que nunca se quejan de nada. Así piensan quienes ostentan el Gobierno del Estado de los habitantes de Victoria.

Tenemos como muestra la infinidad de testimonios de amigos y conocidos que forman parte de la burocracia estatal y es de sorprenderse el trato que reciben por parte de sus jefes superiores, obviamente todos originarios de Reynosa. Jamás había sucedido que quienes forman parte de la estructura de gobierno tuvieran que estar sujetos a un trato tan denigrante, siendo amenazados incluso hasta de perder sus puestos si no comparten en sus redes sociales publicaciones de apoyo al Partido Acción Nacional.

Este es un tema que merece ser tocado con más análisis en una próxima colaboración. El tema que hoy nos ocupa es la impunidad con la que transita por la vida el ahora flamante Subsecretario de Salud, premiado por haberse desempeñado como el peor alcalde que se tenga registro en Ciudad Victoria.

Seguiremos insistiendo las veces que sean necesarias y exigiremos como ciudadanos que se rindan cuentas de los recursos que se autorizaron durante estos dos años de administración, mismos que estaban asignados a los principales rubros como: servicios públicos, obras de infraestructura, desarrollo económico, fomento al empleo, cultura, deporte, turismo, desarrollo rural y programas asistenciales. Nos podemos permitir impunidad por parte del Gobierno del Estado. Debemos de exigir que el alcalde con licencia junto con quienes resulten responsables del terrible daño ocasionado a nuestra ciudad paguen con la cárcel.

Debemos de hacer conciencia y en la próxima elección el partido que postuló como candidato a este personaje debe de pagar las consecuencias, con el entendido que se sabía perfectamente que el payaso bailarín no contaba con la capacidad para encabezar una administración municipal, sobre todo si tomó la decisión de rodearse de gente incompetente con tal de cumplir caprichos familiares.

En el Partido Acción Nacional, al no contar gente capaz en sus filas, se da a la tarea de afiliar a miembros de otros partidos, ofreciéndoles cargos de elección popular, dejando a un lado a militantes que han dedicado su vida a este instituto político. Si así tratan a sus mismos simpatizantes, que no nos sorprenda el maltrato que la ciudad sigue padeciendo, con el argumento que todos en Victoria eran priistas. Aunque parezca increíble, ese es el criterio tan estúpido con el que han manejado al Gobierno del Estado.

Lo reafirmo: Que no intenten querer darle la vuelta a la página y hacer como que aquí no pasó nada. Ya es demasiado tarde para que vengan a decirnos que ahora sí se pondrán a trabajar, sabiendo que todo este circo tiene únicamente fines electoreros e intentarán volver a sorprender con sus despensas a la gente más vulnerable.

Seguiremos muy atentos en relación a este tema, exigiendo que paguen por sus delitos todos los implicados en el desfalco a las arcas del Municipio de Victoria. Haré uso de este espacio editorial para denunciar cada una de las tropelías que el Gobierno del Estado y su partido intenten hacer para coaccionar el voto de los ciudadanos. No nos vamos a dejar y pronto pondremos en su lugar a estas gentes que solo han agraviado a nuestra ciudad.

“La dignidad no tiene precio. Cuando alguien comienza a dar pequeñas concesiones, al final, la vida pierde su sentido”.- José Saramago.