Los incontenibles leones morenos

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Pérez Ávila.
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Pérez Ávila.-

A modo de aclaración a los alter egos de su época, Benito J. Mussolini, les hizo ver, “ya no puedo seguir conteniendo a mis leones”, justificándose por la invasión de Abisinia, cuyas glorias pretéritas yacían sepultadas por el polvo del olvido, y era, en ese entonces y todavía, una monarquía atrasada, guarnecida por un ejército ralo, hasta inerme.

Algo parecido ocurre en el partido MORENA, entre quienes son aspirantes a la candidatura gubernamental, y, los que tienen la encomienda de mantenerlos dentro del esquema de disciplina política.

Todos se han desatado en su afán de ganar la postulación, de ser tomados en cuenta, de considerarlos una opción. Entre los morenos, me refiero únicamente a las y los 38 inscritos en el listado de asmáticos, hay tres tipos de políticos, a la mexicana; los que sí tienen posibilidad; los que saben que ni en broma serán postulados; y los que se registran, nada más por el currículum.

Abreviemos: La nominación ya está confeccionada. Las y los aguzados se han anticipado “declinando” a favor del afortunado. Los “curriculares” se conformarán con hinchar un poco su expediente.

La consulta es una trasnochada tropical. Además, como lo hizo ver el sardónico inversionista gringo Warren Buffer, “una encuesta de opinión no sustituye a la reflexión”.

Si nos detenemos para observar con detenimiento, más que la trayectoria imaginaria de los aspirantes, su comportamiento habitual, es decir, su conducta, nos topamos con un común denominador, no hay relevancia, no se da entre féminas y feos, lo sobresaliente, el hecho, aunque sea fortuito, que los defina en forma notable. Ellas carecen de un currículo rutilante. Han llegado de la mano oportuna, llamada, “Paridad de Género”. Ninguno de los feos destaca por sus conceptos, todos son huérfanos del don Tribuno de la Elocuencia.

En lo concerniente al partido en el poder, quienes están dedicados a emitir su opinión sobre personas y acontecimientos enhebrados al poder político sólo mencionan sus posibilidades, de acuerdo con sus circunstancias, pero no hay quién aluda a sus merecimientos, su valía, sus timbres y credenciales.

Estando el país, oscilando entre los polos de la llamada, con justeza o sin ella, “cuarta transformación”, y su contraparte, considerados, en un desplante anacrónico de “conservadores”, Tamaulipas deberá transitar hacia el choque frontal que se va a registrar, no entre los candidatos, y sí entre quienes todo le aceptan a López Obrador y quienes todo le rechazan.

Hay quienes aseguran que está garantizado el triunfo de Morena en Tamaulipas. Sobre eso, yo difiero. Todo depende. Hoy, dada la circunstancia, todo favorece al inquilino de Palacio Nacional. Mañana, es quizá. Lo más probable, como dijera el polaco de la polaca a la antigüita, sólo Dios sabe.

En tanto, estas caricaturas de los leones de Mussolini no acepten críticas adversas y desoigan evaluaciones severas, debemos verlos con el recelo que nos acomete a la vista de una mamba negra. Si únicamente las lisonjas pignoradas los satisfacen, de seguro estamos frente a un anodino impulsado por la vanidad y el egoísmo. Necesitamos hombres y mujeres protegidos por el blindaje de principios sólidos, ante el escozor de juicio hirientes.

Si sabe de algún prospecto que cultive la autocrítica, confíele su aspiración de ciudadano responsable. Saber, con precisión, lo que debe tomarse en cuenta y lo que ha de desecharse, es una de las varias formas que hay para tomar el camino correcto.

La sensibilidad debe ser una cualidad indispensable. Lo demás, como dijo el clásico, es lo de menos.

Se lo digo acentuando el tema: El león puede fallar varias veces, el cazador nunca.